¿Qué hacer con tu plan de pensiones cuando te jubilas?

1.No dejarte llevar por las prisas

Jubilarse no implica tener que cobrar el Plan. Un error generalizado es, nada más jubilarnos, reembolsar inmediatamente el plan de pensiones, sin tener en cuenta si es la opción que más nos conviene, ni hacer números sobre la tributación del mismo. Improvisar en estos aspectos, no suele dar buenos resultados.

Debemos saber que no existe límite de plazo para rescatar el Plan. Con la legislación anterior al 2007 había un plazo de seis meses para decidir el rescate del plan, pero ese plazo ha desaparecido, por lo que podemos tomar la decisión con calma.

2.Puedes continuar haciendo aportaciones

La fecha de jubilación no marca la fecha en que se debe dejar de hacer aportaciones a planes. Mientras no se inicie el cobro del Plan se pueden seguir realizando aportaciones que se recuperarán por el propio titular. Por estas aportaciones se puede seguir disfrutando de reducción fiscal.

Ahora bien, si se comienzan a percibir cobros del Plan por jubilación, las aportaciones que se hagan después ya serán para cubrir las contingencias de fallecimiento y dependencia.

3.Piensa cómo te interesa más cobrarlo

Hay que tener en cuenta dos aspectos: Primero la necesidad de liquidez que tengamos en función de la situación personal de cada uno, y después, la fiscalidad del rescate.

La finalidad principal del plan de pensiones es complementar la pensión de jubilación y parece lógico que el plan de cobros se reparta en rentas de la cuantía que cada uno necesite a lo largo del tiempo.

Pero también existe la posibilidad de cobrarlo todo de una vez (lo que se llama en forma de capital), de forma mixta (una parte en forma de capital y otra mediante rentas periódicas) o incluso dejarlo en el Plan para utilizarlo en futuras necesidades como la dependencia o para transmitirlo a los herederos (supuesto que en ocasiones puede resultar menos gravoso fiscalmente ya que la tributación de estas cantidades para los herederos es en el IRPF y no en Sucesiones).

La fiscalidad de cada una de las opciones puede ser muy diferente así que conviene hacer cálculos y ver qué es lo que más nos puede interesar a cada uno.

4.Ten en cuenta cómo tributa el cobro

Las cantidades cobradas del plan de pensiones (tanto las aportaciones como los rendimientos obtenidos por ellas) tributan como rendimiento del trabajo en el año o años en que se perciben conforme a una escala de gravamen progresiva en la que se suman al resto de ingresos del trabajo o de la pensión que se tengan en el ejercicio.

Esto en la práctica supone que cuanto mayor sea el importe cobrado, el tipo de gravamen marginal que le resultará aplicable será superior. Con el cobro en forma de renta, percibiendo pequeñas cantidades anuales y distribuyéndolas en varios ejercicios, se consigue por tanto tributar a tipos marginales menores.

Con el cobro en forma de capital se paga todo el impuesto de una vez y puede suponer un montante muy elevado. No obstante, en la parte del importe cobrado que procede de lo aportado antes del año 2007, el capital goza de una bonificación fiscal del 40% si se percibe antes de un plazo máximo de dos ejercicios tras la jubilación.

En algunos casos la parte del Plan constituida antes del 2007 puede ser especialmente relevante y hay que hacer números para ver cuál es la alternativa que resultaría menos gravosa fiscalmente.

5.No rescates en el año de la jubilación

La elección del momento óptimo para el cobro también es importante. Normalmente en el año de la jubilación la base imponible es mayor, ya que en ese año se unen, unos meses de trabajo (la nómina suele ser más alta que la pensión) a unos meses de pensión. Por ello es conveniente esperar al año siguiente o al ejercicio en que se prevean menores ingresos, pues la base imponible general tenderá a ser menor y por tanto el tipo marginal al que tribute el plan también.

6.Si no tienes verdadera necesidad, mantén el plan

Si no tenemos una verdadera necesidad del Plan para complementar la pensión, a la hora de decidirnos a reembolsarlo hay que comparar también la rentabilidad que está dando el plan con la del producto donde se va a invertir el importe resultante de la prestación (una vez minorado por los impuestos), así como la tributación del nuevo producto.

Hay que tener en cuenta que los rendimientos del plan se acumulan y no tributan hasta su rescate, mientras que en un plazo fijo por ejemplo estarás tributando por cada liquidación de intereses al 19%.

Además mientras las cantidades se mantienen en los planes, están exentas de tributación en el impuesto de Patrimonio; sin embargo, una vez reembolsados, sí se deben sumar al resto de bienes para la declaración de Patrimonio en caso de estar obligados a este impuesto.

7.Designa los beneficiarios por fallecimiento

Si a nuestro fallecimiento quedasen cantidades sin cobrar en el Plan de Pensiones, éstas no se pierden, le corresponderán a los beneficiarios por fallecimiento que se hayan designado el Plan (pueden ser los herederos legales u otros diferentes designados expresamente por el titular).

Los beneficiarios del Plan no tributarán estas cantidades por el Impuesto de Sucesiones y Donaciones, sino como rendimientos del trabajo en el I.R.P.F., pudiendo decidir el ejercicio o ejercicios en que se cobran y la modalidad que más interese a cada uno de ellos.

Es por eso que si no se tiene una necesidad de liquidez del ahorro acumulado en el Plan puede ser una buena alternativa fiscal mantener los derechos en el mismo. Si recuperamos el Plan por jubilación tributaremos por IRPF como rendimiento del trabajo, y si no consumimos ese ahorro cuando lo hereden nuestros familiares deberán tributar nuevamente por Sucesiones.

Sin embargo, si los herederos recuperan directamente el Plan, estos tributarán como rendimiento del trabajo por IRPF. Es decir, si dejamos el Plan a nuestros herederos nos “ahorramos” un impuesto, el de sucesiones.

8.Asesórate bien

El asesoramiento en la fase de prestaciones para que pueda derivar en una planificación financiera y fiscal óptima, tiene que ser un asesoramiento global de todos los productos que forman nuestra cartera de ahorro para la jubilación, planes de pensiones, fondos, valores, patrimonio inmobiliario…

Sólo teniendo en cuenta todos los flujos con los que contamos, podemos distribuirlos correctamente aprovechando al máximo las posibles reducciones a aplicar, y minimizando la tributación de todos ellos.

Es muy importante ponerse en manos de un experto en planificación. No podemos echar por tierra tantos años de esfuerzo ahorrador por tomar una decisión equivocada con nuestros ahorros de jubilación.


Carolina Mateo

Responsable Área Planes de Pensiones Individuales

Ibercaja Pensión